La muralla de la Edad del Bronce en Velilla de Medinaceli, a estudio

La segunda campaña arqueológica, que concluye mañana en la faceta concreta de las excavaciones, aunque los trabajos topográficos y de prospecciones se mantendrán hasta el otoño, está autorizada y financiada por la Junta de Castilla y León con 9.680 euros y cuenta con la colaboración del Ayuntamiento de Arcos de Jalón.

Arqueologia-en-Velilla-de-Medinaceli-foto-JCyL

Con el objeto de documentar la estructura de la muralla que rodea en casi un kilómetro todo el perímetro del cerro de La Coronilla de Velilla de Medinaceli, se está desarrollando la segunda campaña del programa de investigación ‘Estudio de la Edad del Bronce en el Valle del Jalón’. Estos trabajos de excavación arqueológica, iniciados en el año 2015, se enmarcan como una primera fase de un proyecto de investigación más amplio, planificado en tres etapas, y cuyo objetivo es estudiar la evolución desde el Bronce Medio hasta el Bronce Final en la zona del Jalón.

El delegado territorial, Manuel López, ha visitado esta mañana el yacimiento en el que está realizándose este proyecto de investigación, dirigido por Marian Arlegui Sánchez y José Javier Fernández Moreno, que ha sido aprobado y financiado, en esta segunda campaña, por la Dirección General de Patrimonio Cultural de la Consejería de Cultura y Turismo de la Junta de Castilla y León con 9.680 euros, y que también cuenta con la importante colaboración del Ayuntamiento de Arcos de Jalón, que además de aportar tres trabajadores se ha implicado en la necesaria y complicada logística requerida, y la autorización de los propietarios del terreno. Han asistido a la visita, entre otros, el alcalde de Arcos de Jalón, José Ángel Peregrina, y el jefe del Servicio Territorial de Cultura, Carlos de la Casa.

Los trabajos de campo, con un equipo permanente de unas diez personas, entre trabajadores y arqueólogos, se iniciaron el pasado 30 de mayo y está previsto que concluyan mañana viernes, aunque hasta el próximo miércoles continuarán con trabajos de topografía y vuelo de dron para la realización de fotografías aéreas del yacimiento y las laderas del cerro. Previamente, antes de iniciarse esta segunda campaña, se efectuaron actuaciones de prospecciones eléctrica y geomagnética para detectar muros y estructuras del yacimiento y, más concretamente, de la muralla.

Además, a lo largo del verano y durante los primeros compases del otoño, se realizarán prospecciones del entorno del yacimiento, a fin de conocer la ocupación de territorio, así como reconocer los recursos naturales que pudieron aprovechar los habitantes de este poblado prehistórico.

 

La base de la muralla alcanza en algunos puntos los nueve metros

José Javier Fernández y Marian Arlegui han centrado esta campaña de campo del proyecto ‘Estudio de la Edad del Bronce en el valle del Jalón’ en documentar la estructura de la muralla que rodea el cerro de La Coronilla.

Se trata de una imponente obra comunitaria, de construcción compleja, realizada con bloques y lajas calizas, extraídas del subsuelo del propio cerro, y tierra arcillosa, y que incluye elementos de contención. Se ha documentado la utilización de arcilla modelada y trabajada para conseguir asentar e incluso acuñar los bloques, lo que debió asegurar la construcción que debió estar operativa en la primera mitad del segundo milenio antes de Cristo, a tenor de una primera fecha obtenida de una muestra de carbón extraída para su datación mediante Carbono 14 en la campaña de 2015.

Yacimiento-arqueologico-en-Velilla-de-Medinaceli-foto-JCyL

Esta fecha sitúa el conjunto en la plenitud de la denominada Edad del Bronce, momento al que también refieren las abundantes cerámicas recuperadas, básicamente -además de los más comunes cuencos o escudillas- vasos de carena media y alta, y ollas y orzas de suaves perfiles que muestran, en estos casos, decoraciones de aplicaciones plásticas incisas, formando abigarrados dibujos geométricos y arboriformes.

Según los directores del proyecto, “es difícil precisar las dimensiones de esta estructura, pero en algunos puntos alcanza los nueve metros de anchura en la base, conservando el desplome un desnivel máximo cercano a los dos metros. A partir de estos datos iniciales será posible establecer una hipótesis sobre la altura que pudo alcanzar. Con este objetivo está previsto documentar topográficamente los distintos hitos identificados en el perímetro y que en estos momentos carecen de explicación, así como situar los antiguos accesos (puertas y portillos)”.

Paralelamente, y con el mismo objetivo de “máximo estudio y mínima intervención”, se ha realizado una prospección geofísica por especialistas adscritos al CENIEH (Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana), ubicado en Burgos, para un estudio del subsuelo que permitirá contrastar los hallazgos arqueológicos y planificar próximos trabajos de excavación.

Recordamos que en la campaña de 2015 también se recuperaron restos óseos, que según una primera evaluación corresponden a ovicápridos, bóvidos, caballo, así como de cornamenta de ciervo. Algunos de estos huesos muestran la huella de corte para su aprovechamiento. “Su estudio –según los responsables del proyecto- permitirá conocer la composición de la cabaña ganadera y algunas prácticas de aprovechamiento de los animales domésticos. De un modo genérico, ello demuestra una actividad ganadera que aún no podemos saber si era principal o equitativamente proporcional a la actividad agrícola de cereal de secano”.

 

Un yacimiento de gran interés

 

Marian Arlegui y José Javier Fernández han afirmado que el conjunto de datos que van obteniendo corrobora el gran interés de este yacimiento de la Edad del Bronce situado entre los valles del Ebro, del Tajo y de la Cuenca del Duero, y que su investigación resulta decisiva para cubrir un vacío sobre un periodo aún desconocido y establecer la cronología de distintos modelos de poblamiento.

El cerro de La Coronilla, que se localiza al norte de la localidad de Velilla de Medinaceli, es una de las elevaciones destacadas de la zona (1.777 metros) y se corresponde con el extremo adelantado de un borde de páramo que es bañado en su base al este por el río Blanco y de noroeste a sureste por el arroyo menor Mingo Rando. Las abruptas laderas del yacimiento delimitan una plataforma de planta triangular de seis hectáreas de superficie, que destaca como un otero elevado 177 metros sobre el curso del río Blanco y unos 162 metros sobre la actual localidad de Velilla de Medinaceli.

 

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