En Munster se ha celebrado el XIX Congreso de la Asociación Internacional de Hispanistas con sede en Soria

 

El XIX Congreso de la Asociación Internacional de Hispanistas (AIH), celebrado en Münster (Alemania), ha elegido como presidente a Aurelio González, doctor en Literatura Hispánica por el Colegio de México.. En el Congreso ha habido una participación activa de la Fundación Duques de Soria de Ciencia y Cultura Hispánica (FDSCCH),  ya que, precisamente, la sede de la AIH está en la sede de la FDSCCH, en el Convento de la Merced de Soria.

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En la inauguración del Congreso de Münster, que ha concluido con la elección de la nueva Junta Directiva, participó con una intervención el Duque de Soria, don Carlos Zurita, que, junto con SAR la Infanta doña Margarita, es Miembro de Honor de la Asociación Internacional de Hispanistas.

Don Carlos Zurita recordó el respaldo incondicional y permanente hacia la AIH desde el año 1992, para “contribuir a que ésta pueda seguir haciendo su meritoria labor, que abarca el inagotable capital de cultura aportado a la humanidad por quienes nos expresamos en español”.

Desde el pasado Congreso de la AIH, celebrado hace tres años en Buenos Aires, la sede de esta asociación es el Convento de la Merced de Soria, para representar al hispanismo en los cinco continentes, “una razón de peso para reforzar aún más nuestra decidida voluntad de servicio al hispanismo”, ha manifestado el Duque de Soria.

Como muestra de compromiso de la Fundación Duques de Soria con la AIH, se ha presentado estos días en el Congreso de Münster el archivo digitalizado de todos los documentos de  la Asociación Internacional de Hispanistas, desde su nacimiento en Oxford, en 1962.

El acceso de consulta a este archivo digitalizado, gracias a la labor de la archivera de la Fundación Duques de Soria, la doctora Elena Jiménez García, se podrá consultar, previa solicitud a la AIH.

El Duque de Soria, acompañado en el Congreso de Münster por el presidente de la FDSCCH, Rafael Benjumea, y el secretario general de esta Fundación, José María Rodríguez-Ponga, concluyó su intervención ante la Asamblea deseando que el hispanismo “sirva cada vez más como eficaz instrumento para favorecer la convivencia entre culturas y, en definitiva, sirva para que las nuevas generaciones puedan afrontar con mayor esperanza el futuro”.

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Presidente-Fundacion-Duques-de-Soria-en-Congreso-de-Hispanistas-en-Munster

Nueva Junta Directiva de la AIH para los próximos tres años

Presidente: Aurelio González

Vicepresidentes: Mariano de la Campa, Gloria Chicote, Ruth Fine, Christoph Strosetzki

Secretario General: Madeline Sutherland-Maier

Tesorera: Ma Luisa Lobato (con Pettinaroli como Adjunta)

Vocales: Ursula Asyzk, Vicenç Beltran, Susan Byrne, Ma Augusta da Costa Vieira, Leonardo Funes, Nagwa Mehrez, Miguel Angel Pérez Priego, Maja Zovko

 

Aurelio González

Doctor en Literatura Hispánica por El Colegio de México, miembro del Sistema Nacional de Investigadores (nivel III), profesor-investigador y ex-director del Centro de Estudios Lingüísticos y Literarios de El Colegio de México y Profesor en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México. Sus áreas de investigación abarcan la literatura española medieval y de los Siglos de Oro y la literatura de tradición oral, y se centran  especialmente en el Romancero, el Corrido, cuento tradicional, teatro clásico español –en particular la obra de Cervantes, Lope de Vega, Calderón y Bances Candamo– y novela de caballerías.

Ha impartido cursos y conferencias en El Colegio de México, la Universidad Nacional Autónoma de México, la Universidad Autónoma Metropolitana, el Instituto Tecnológico Autónomo de México, la Universidad de Sonora, la Universidad Veracruzana, la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, El Colegio de San Luis, la Universidad de Montreal, la Universidad de Castilla-León, la Universidad Complutense de Madrid, la Universidad Internacional de Andalucía, la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, la Universidad de Alicante, la Universidad de Navarra, la Universidad de La Plata, la Universidad Mayor de San Andrés, la Universidad de los Andes y la Universidad de Sao Paulo.

Entre sus publicaciones se encuentran Formas y funciones de los principios en el Romancero

viejo, el Romancero tradicional de México, la Bibliografía descriptiva de la poesía tradicional y popular de México, El Romancero en América (2003),  El corrido, construcción poética (2015) y la Bibliografía básica de la cultura medieval (2004). Ha editado Texto y representación en el teatro del Siglo de Oro (1997); Cervantes 1547-1997 (1999); Texto, espacio y movimiento en el teatro del Siglo de Oro (2000); 400 años de Calderón (2001),  Calderón 1600-2000 (2002), Introducción a la cultura medieval (2005),  La copla en México (2007), Las Novelas ejemplares (2015), Mexico tradicional. Literatura y costumbres (2016), las actas de doce ediciones de las Jornadas Internacionales Medievales (1992-2014) y volúmenes monográficos sobre el Amadís (2009), el Palmerín (2013) y el Zifar (2015), así como numerosos artículos especializados sobre el Romancero, el teatro de los Siglos de Oro y Cervantes. Es editor de la serie Publicaciones de Medievalia y miembro de Comités Editoriales de revistas académicas de México, España, Estados Unidos, Rumanía y Brasil.

Ha participado en reuniones académicas en México, Estados Unidos, Canadá, Argentina, Bolivia, Colombia, Perú, España, Portugal, Francia, Alemania, Italia, Inglaterra, Serbia, Grecia, Polonia y Corea. Ha publicado trabajos en Caravelle (Toulouse), Annali. Sezione Romanza (Nápoles), Anales de Literatura Española (Alicante), Anales de Literatura Hispanoamericana (Madrid), FGL (Madrid), Edad de Oro (Madrid), Cuadernos de Teatro Clásico (Madrid), Ínsula (Madrid), Revista de Poética Medieval (Alcalá), Anuario Calderoniano (Pamplona), Studia Hispanica, (Buenos Aires), Olivar (La Plata), y Anuario de Letras Modernas, Acciones Textuales, Signos Literarios y Lingüísticos, Acta Poética, Revista de Literaturas Populares y Anuario de Letras (México).

Es miembro de número de la Academia Mexicana de la Lengua, ha sido condecorado con la Orden de Isabel la Católica de España, es presidente de honor de la Asociación Internacional de Teatro Español y Novohispano de los Siglos de Oro, miembro de honor de la Asociación Hispánica de Literatura Medieval y ha formado parte de la Junta Directiva de la Asociación Internacional de Hispanistas desde hace varios años.

 

Intervención del presidente saliente, David T. Gies

“Las Casandras de la Crisis”

En nombre de la Asociación Internacional de Hispanistas, tengo el gran honor de agradecer a la histórica y noble Universidad de Münster, y especialmente a la Comisión Local Organizadora, encabezada por nuestro socio Christoph Strosetzki, la generosa acogida que brindan hoy a nuestro decimonoveno congreso trienal.

Hace 53 años, nuestros (ya) abuelos profesionales se reunieron en la Universidad de Oxford para contemplar la posibilidad de echar una mirada totalizadora —lo que llamaríamos ahora

 

 

“global”— al estudio de la literatura, la historia, la cultura y la lengua de España e Hispanoamérica. En esa época, ellos eran el hispanismo mundial, unos cuantos apasionados o aficionados que elaboraron una visión de lo que debería de ser el estudio de la rica y compleja cultura hispánica.

Pero ese mundo del hispanismo (en singular) en realidad es el mundo de los hispanismos (en plural), porque percibimos, solo con echar un vistazo al programa de nuestro congreso de Münster, que aquí se reúnen investigadores y representantes de muy distintos hispanismos mundiales, unidos en nuestro común respeto por, interés en y amor a la cultura hispánica.

El hispanismo no se ubica en una sola parte, geográficamente hablando, sino que está en los cerebros y los corazones de todos sus practicantes. Ustedes son el hispanismo, estén donde estén, así como sus alumnos que participan en este gran proyecto. Sí, claro, tenemos que estar en alguna parte, tenemos que reunirnos en un sitio y tener una sede física. Nuestra sede oficial se encuentra ahora —gracias a la generosidad y bondad de la Fundación Duques de Soria de Ciencia y Cultura Hispánica, de doña Margarita de Borbón y don Carlos Zurita, con su presidente Rafael Benjumea y su director José María Rodríguez Ponga, en el acogedor Convento de la Merced en Soria.

Pero, insisto. El hispanismo es una entidad fluida, mental, emocional, científica y flexible (adjetivos que evocan el método artístico de Dalí). Como cómicos de la legua, nos vamos representando y publicando nuestras obras por el mundo.  Como Don Quijote, vamos batallando contra los errores, molinos de viento y, a veces, gigantes, en nuestro deseo de comprender más a fondo la rica cultura que nos inspira y entusiasma. Nos hemos reunido en tres continentes, en 9 países y en 18 ciudades.  Tenemos relaciones científicas (y socios) en cinco continentes.

Hoy en día se oye ad nauseam la palabra “crisis.” Es una palabra que se lee a diario en la prensa, que se oye en los labios de los políticos y en las tertulias televisivas. Es una palabra a la que recurren los que yo llamo las “Casandras de la Crisis”, aquellas personas que quieren negar las cosas, o más bien denegar cosas: denegar un presupuesto (“Estamos en crisis”), denegar becas para los jóvenes (“Ya sabe Vd., la crisis”), denegar un salario decente (“Ahora no, la crisis”), denegar subvenciones para la investigación (“No hay dinero; cosas de la crisis”). Es una palabra vacía de carga semántica pero llena de poder negativo.  Es una postura que cansa, que irrita, que deprime.

Para colmo, se habla de la crisis de las humanidades, un área de estudio de poca rentabilidad. ¿Quién necesita filósofos?¿Qué producen los filólogos?¿Qué venden los que estudian la literatura medieval, siglodeorista, contemporánea o del Cono Sur? ¿Cuánto dinero ganan esos tipos raros que se dedican a comprender la magia de la filología hispánica? Hoy, en nuestros países, está muy de moda hablar de la inutilidad de la filología. Como pasó antiguamente con los judíos y los moriscos, ahora los hay que intentan expulsar a los profesores de humanidades.

Bueno, hay que confesar que existen menos trabajos ahora para los que se doctoran en filología.  Hay menos presupuesto. Hay menos fluidez.  Pero no hay menos pasión, menos necesidad ni menos importancia.

Creo que este momento de crisis es transitorio.  ¿Cómo se puede hablar de “crisis” cuando el español se ha convertido, por ejemplo, en la segunda lengua de mi país, Estados Unidos, que es el primer país hispanohablante del mundo?  ¿Cuando hay más de 500 millones de hispanohablantes en los cinco continentes? ¿Cuando el español está en alza, y con él aumenta y se intensifica el estudio de su cultura, su historia, su literatura, su lengua, su cine y su arte?

Don Quijote luchó contra lo irracional… y venció.  Venció porque hoy en día todo el mundo le recuerda a él, y mucho más que a Reinaldos de Montalbán o el gigante Caraculiambro. Venció porque en su locura entendía las cosas más cuerdas. Venció porque luchó, porque no se entregó a los que insistían en ningunearle. Venció porque vio con claridad lo importante y pudo contra sus monstruos. Venció porque su pasión y sabiduría pudieron contra los que le dijeron que no. Defendió su ideal, y nosotros tenemos que defender el nuestro.

La pérdida de las humanidades produce los ‘reality shows’ de la política contemporánea. La pérdida de las humanidades produce un mundo que no comprende su propia historia, el resultado de lo cual es esa famosa sentencia de George Santayana:  Si no recordamos nuestra historia, nos condenamos a repetirla.

Como dijo el gran filólogo Russell P. Sebold, al escribir sobre el dramaturgo Leandro Fernández de Moratín, este fue grande no a pesar de las reglas neoclásicas, sino con las reglas. Así pues, celebremos las humanidades y la filología no a pesar de la crisis, sino dentro de la crisis, con la crisis, para superar esa desdichada crisis.  Pongámonos las pilas y a trabajar.

Recientemente, en el Congreso Internacional de la Lengua Española, celebrado en Puerto Rico, el novelista Eduardo Mendoza dijo lo siguiente, hablando de las humanidades:  “Hay que defenderlas. Con violencia (no necesariamente física, aunque no descarto esta posibilidad) […] Las humanidades son un fin en sí. Hay que enseñarlas porque sí. “En palabras (algo modificadas, eso sí, si me lo permiten) de Bécquer, “Puede no haber humanos, pero siempre habrá humanidades.”

Vds. aquí son la prueba de la vitalidad de las humanidades.  ¿Qué mundo van a heredar nuestros hijos y nietos? ¿Les vamos a legar un mundo sin humanidades, sin los versos de Lorca, sin las ironías de Cervantes, sin las golondrinas de Bécquer, sin la lluvia de mariposas amarillas de García Márquez?

Yo creo que no, y la riqueza del programa de este congreso nos devuelve la esperanza en un renacimiento de las Humanidades, gracias a todos los aquí presentes.  Como don Quijote, tenemos que salir no al campo, sino al aula, para “deshacer agravios, enderezar tuertos, enmendar sinrazones y mejorar abusos.” Luchemos contra los monstruosos molinos de viento que nos quieren ningunear, y defendamos un mundo en el que las humanidades y la filología hispánica sean imprescindibles para la vida de las personas y la sociedad.

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